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Cómo liderar lo INLIDERABLE

En el 2023, 800.000 personas en España sufrieron deterioro cognitivo. Esto implica que, con aproximadamente 18 millones de familias, un 4% de las mismas se vio afectada. ¡Y estoy hablando sólo de España! Cuando esto te ocurre, sí o sí, te toca. Las enfermedades mentales y el deterioro cognitivo en particular es un asunto de interés común, de rabiosa actualidad y con poca visibilidad.

Es un tema muy duro, durísimo. De alguna forma la persona que conociste poco a poco se va yendo o, mejor dicho, está de otra manera. Vivir un duelo en vida no es fácil, y si le añades que debe ir acompañado de sacar tu mejor versión para dar tu apoyo merecido a alguien muy querido, que sufre, se complica exponencialmente. Desde mi punto de vista, es todo un ejercicio de liderazgo.

 

Te toca mover muchos platos en el aire a la vez, nombro algunos:

 

1) Aceptar la situación. Dices que la aceptas y a la vez no lo haces. Tu cabeza te empuja a ello al tiempo que en la intimidad de tu ser te resistes. Sí o sí la situación ha cambiado. Una vez que lo interiorices tu mente, tu corazón y tus manos podrán actuar al unísono. Tu orientación a dejarte la piel y obtener resultados se topa de bruces con la realidad. ¿Vacuna? Una danza sincronizada a tres bandas: tus mejores deseos para la otra persona, tu humildad y tu vulnerabilidad. Te toca dibujar un escenario de máximos… ¡dentro del realismo más absoluto!

2) Asegura un buen apoyo. Dentro de las posibilidades que tengas busca todos los apoyos que puedas desde el punto de vista operativo. Los mejores médicos a tu alcance, auxiliares, cuidadores, especialistas, fisios, centros de actividades, etc. Estas situaciones suelen ser de largo plazo y conviene que los cercanos no se desgasten en demasía para poder dar algo tan necesario como todo lo anterior: su amor.

3) Eleva tu ser. En otras palabras, que la situación no sea una carga sino una oportunidad de experimentar el amor más puro de otra manera. Fácil pensarlo, no tanto aterrizarlo. El contexto ha cambiado, la esencia permanece. Aprende a amar de alma a alma, no de cuerpo a cuerpo. Trasciende cualquier cosa que pase, un comentario punzante, una situación incomprensible… Cuando notes que te estás atrapando ahí, sé compasivo y elévate más que nunca.

4) Crea un entorno amoroso. Influye en los que te acompañen en expandir una fragancia de amor, cualquier cosa y digo cualquier cosa que hagáis, que salga desde ahí. No subestimes el poder de tus pensamientos más puros. En las organizaciones esto se llama cultura, las formas de hacer y sentir. Que todas las personas resonéis a la misma frecuencia al relacionaros, eso tendrá un impacto tremendamente positivo en tu ser querido.

5) Cuídate a ti todos los días. Es la metáfora de los aviones. Oxigenándote puedes poner la máscara a los demás. Cuídate físicamente, alimentación saludable y algo de ejercicio. Cuida tu mente y tus emociones, ojo con el victimismo sutil, los pensamientos basura que no te aportan, las expectativas no cumplidas o querer entenderlo todo. Por cierto, permítete llorar o soltar tu rabia y a la vez canaliza esa energía de otra manera. Y por último cuida tu espíritu, nutre tu alma de la forma que tú hayas elegido: meditar, rezar, pasear, leer, la naturaleza… ¡es tan personal!

Con una sonrisa me sale este ejercicio, ¿quieres que lo traslademos al mundo corporativo? A la hora de liderar:

Acepta tu situación -> sé realista a máximos

¿Qué te dice tu cabeza? Clarifica el punto de partida —talento que tienes, estructura, compañía en la que trabajáis, etc.— y sabiendo que el futuro está por explorar, da algo de luz sobre lo que queréis construir, una visión sanamente ambiciosa y dentro de un contexto realista. Escucha a tu corazón y a la vez ten claro el marco donde te mueves. Desde ahí podrás tomar las mejores decisiones para evolucionar. Eso es lo que yo llamo practicar el realismo a máximos.

Asegura un buen apoyo -> crea las condiciones

¿Tienes la estructura adecuada para poder llevar a cabo tu visión? Si es así fantástico, sino toma decisiones de diseño que te corresponden como arquitecto de tu organización. No mires este aspecto de manera estática, sino dinámica: flujos de comunicación, proyección del potencial en cada posición, etc. Busca, dentro de tus posibilidades, los mejores profesionales para liderar. Puede que los tengas dentro o quizá tengas que buscar fuera. Lo importante es que no pretendas ser un hombre/mujer orquesta, apóyate en otros líderes.

 

Eleva tu ser -> mantente estratégico

Una de las cualidades innegociables como líder que tienes es tu capacidad de tener una mirada elevada. Esto es fundamental no solo para tener el largo plazo claro, sino para que cuando surjan contratiempos seas capaz de centrarte en lo esencial e ir más allá: ir a lo más nuclear de lo que sois y, sobre todo, de lo que queréis ser. Ya nos lo recordaba el magistral Saint-Exupéry “lo esencial es invisible a los ojos”. ¡Que seas capaz de leer las situaciones como el principito y desde ahí dar luz, marcar claras las oportunidades y actuar conforme a ello!

 

Crea un entorno amoroso -> crea cultura

Vamos, que crees una mentalidad única compartida en las formas de hacer y sentir, eso ya sabes que se llama cultura corporativa. Que ayudes a otros a tener esa mirada a la esencia de las cosas y desde ahí, elegir el lado más noble, con el que nos reconocemos y nos sentimos mejor. Y que eso coloree las dinámicas de vuestras reuniones, emails, cómo sacáis partido a la diversidad, resolvéis conflictos, debatís, etc. Como líder influye en otros para que se traslade a vuestro día a día.

 

Cuídate a ti -> auto lidérate

Ortega ya reclamaba esta necesidad “si quieres gobernar a otros, impera sobre ti mismo”. Si quieres liderar a otros, impera sobre ti mismo. Gobierna tu cuerpo, tu mente, tus emociones y tu espíritu. El viaje del liderazgo está claro que es de dentro hacia afuera, las tempestades vienen y es ahí donde es más necesario que nunca tener la capacidad de mantenerse en el centro para gobernar las tormentas. Aplicar esto en tu día a día tiene una potencia tremenda. Cuando eres capaz de ser consciente durante todo momento de lo que piensas, sientes y haces no te dejas gobernar por los automáticos, tú llevas el timón de tu vida. Abrazas lo que sientes, le pones claridad y actúas para caminar hacia donde quieres. Esa es la serenidad del líder que tanto atrae, y que le hace único y decisivo.

Líder, sabes hacerlo de sobra. No te quedes apegado en el ruido mundano para darte cuenta cuando te zarandee la vida. Sea cual sea la complejidad de tus desafíos, ejerce tu grandeza desde ya. Aporta mientras puedas tu sentido común, vuelve a los básicos y contribuye, con tu estilo personal genuino, a que haya mejores organizaciones, equipos y personas. En definitiva, a construir un mundo mejor.

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