Presentar una gala como la de Benidorm Fest 2024 es ejercer influencia en múltiples direcciones: los miles de personas que asisten físicamente, otros tantos que siguen el evento, los artistas que participan, todo el equipo —dirección incluida— que trabaja para el evento, etc. Se quiera o no, es un ejercicio de liderazgo en sí mismo.
¿Cuál es la dinámica del festival? Dieciséis artistas seleccionados previamente compiten en tres actuaciones dos semifinales y una final. Este evento es parte del proceso para decidir quién representará a España en la Gala de Eurovisión. ¿Qué hechos he leído en prensa sobre lo acontecido el pasado 3 de febrero?
— Durante la actuación del artista Almácor hubo fallos técnicos relacionados con el soporte audiovisual
— La dirección de la gala le instó a la presentadora a pedir disculpas al público
— En lugar de tener un efecto apaciguador, el público se revolvió pidiendo que el artista repitiera
— El artista no repitió
— La presentadora perdió los nervios y estalló en público
¿Qué conclusiones saco desde el punto de vista de liderazgo? Voy a compartir algunas:
- Primera: Líder, está fantástico reconocer tus propios fallos. No conozco a nadie que sea perfecto, ¡quién no se equivoca! Ahora bien, si no vas a hacer nada al respecto, no te engañes, lo más probable es que surja un efecto rebote. Anticípate y actúa antes de que te lo pidan. Si no, ¿dónde está tu credibilidad?
Ten grandeza para aceptar tus equivocaciones y sé consciente de que el camino pasa por actuar más pronto que tarde para corregir o minimizar el impacto de dichos errores.
- Segunda: Líder, tienes muchos ojos mirándote. Estar en una posición de liderazgo implica no solo estar expuesto, sino ser referente para muchas personas. Hay ciertos registros que no puedes, mejor dicho, no debes permitirte. Es en esos momentos no fáciles es cuando se ve la altura del líder. Mantener la templanza, observar la situación con nitidez y tomar las mejores decisiones.
- Resulta harto complicado, y no suele ser efectivo, pedir calma desde el enfado.
Resulta harto complicado, y no suele ser efectivo, pedir calma desde el enfado.
- Tercera: Un evento de este orden de magnitud es una grandísima oportunidad para mandar un mensaje a la sociedad, para superar una dimensión transaccional legítima, e impregnar con ciertas formas de hacer que impacten en la sociedad para bien. Esto siempre es importante, si lo lidera una entidad pública, más.
¿De qué queremos ser espejo? ¿Qué experiencia, más allá de la musical, queremos que se lleven todos lo que se relacionen con la gala? La respuesta que el líder se dé, marcará el criterio y los comportamientos posteriores.
Y además de conclusiones me permito sugerirte pequeñas prácticas para tu día a día. A tu sentido común dejo el aplicarla en tu contexto, por supuesto con las modificaciones que consideres pertinentes.
1) Cuando despaches con tus colaboradores, o cuando expliques un error en primera persona, sigue estos tres pasos:
— Paso 1: ¿Qué ha pasado, cuál es el error?
— Paso 2: ¿Qué has hecho para solucionarlo o minimizar el impacto?
— Paso 3: ¿Qué vas a hacer para que no se repita en un futuro?
2) Cuando el ambiente se caldee, respira nasalmente durante unos segundos. Dos o tres respiraciones antes de hacer o decir nada. Esto reducirá, que no garantizará, las posibilidades de que te secuestre tu amígdala y quedes atrapado por tus emociones menos nobles.
3) Cuando empieces un proyecto, organices un evento o inicies algo nuevo pregúntate: ¿para qué hago lo que hago? Está en ti darle una dimensión elevada que puede llevaros a marcar la diferencia.
Suelo decir que un mundo mejor es posible, me lo creo de verdad. A veces pasa por hacer cosas diferentes. En otras ocasiones, simplemente se trata de hacer lo mismo desde otro sitio, con otra mirada más elevada. Ser sanamente ambicioso con las oportunidades que tenemos para impactar en positivo en todo lo que hacemos es el verdadero ejercicio de liderazgo humanista.
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